lunes, enero 30, 2006

Los milagros no son suficientes, parte 3


Habiendo expuesto una advertencia en las partes 1 y 2 continuamos diciendo:

No seguimos milagros, pero los milagros sí nos siguen. Es decir, todo verdadero creyente debería vivir una vida de milagros:

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;

18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
(Marcos 16)


Si nos mantenemos en el marco bíblico, le damos toda la gloria a Dios, y predicamos la verdad, viviremos vidas sobrenaturales, llenas de milagros.

Si nuestro fundamento y principio son la sana doctrina revelada en la Palabra de Dios, entonces tendremos un buen balance.

Primero Su Palabra, luego los milagros.

Hacerlo al revés es poner el carro antes del caballo, y como hemos visto, los riesgos espirituales son demasiado grandes... y eternos!


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