martes, marzo 28, 2006

"Yo creo... Yo pienso... Yo siento..."

(Por favor lea primero el artículo de abajo)


Al meditar en enseñanzas bíblicas que tal vez requieren un poco más de entrega de nosotros, tendemos a minimizar la importancia de los tales basados en nuestra experiencia, opinión on sentimientos.

Por ejemplo, con relación al tema del cabello recuerde que conocer a "una hermana que se corta el cabello y es ungida de Dios" no es una garantía para un creyente apostólico. Nuestra única autoridad y base de fe es la Palabra de Dios, no dicha hermana.

Lo que generalmente se trata de decir con tal argumento es que si Dios requiriera un cabello no cortado en la mujer cristiana, entonces Él no bendeciría ni usaría a tal persona. Hay varios peligros en este tipo de racionalización.

1. Es falso. Dios nos utiliza por Su gracia, no por nuestra perfección. Si usted es sincero, deberá aceptar que a veces Dios le ha usado a pesar de su tendencia al chisme, el celo, el rencor, falta de oración, poca o ninguna lectura bíblica, etc.

2. Nos lleva por mal camino. Si hemos de aceptar a alguien como el estándar requerido por Dios, deberemos deshacernos de varios estándares bíblicos. Si el hecho de que Dios usa a una persona muestra que tal persona está obedeciendo todo lo que Dios requiere, entonces no podremos enseñar a nuestras iglesias a madurar en la fe. ¿Qué diría usted de los siguientes argumentos?

"Dios usa al hermano Jacinto al orar por los enfermos, y él no paga diezmos, por lo tanto no debe ser necesario pagarlos."

"Dios usa a la hermana Trifena para traer gente a la iglesia, y sus faldas son muy cortas. El largo de las faldas no le debe importar a Dios."

"Dios usa a tal predicador poderosamente y él no cree en el bautismo en el nombre de Jesús, por lo tanto no creo que sea necesario ser bautizado."

"Agustin no habla en lenguas pero es un varón muy piadoso, de oración y trabaja duro en la iglesia. Ya que muestra esos frutos yo creo que tiene el Espíritu Santo, por lo tanto hablar en lenguas no es necesario para recibirlo."


Argumentos similares son usados a varios niveles por diferentes personas. Y aunque respetamos su opinión, su creencia y sus sentimientos, preferimos aferrarnos a la revelación divina, y no a la subjetiva experiencia de la gente, las imperfectas ideas de los líderes religiosos de este mundo, o al hermano o hermana tan llenos de Dios que no han cumplido con los requerimientos bíblicos.

3. Termina en un relativismo destructivo. Si la experiencia de un hermano o hermana se convierten en nuestra regla para juzgar una doctrina como bíblica (cuando debería ser la doctrina la que juzgue la experiencia de tal hermano o hermana), abrimos una Caja de Pandora donde no podemos enseñar con libertad. Siempre habrá alguien que tenga una "experiencia" diferente, o que conozca a alguien más que no cumple con tal cosa y "Dios los usa". No podremos, de allí en adelante, definir temas doctrinales o de santidad. Esto llevará a bajar los estándares para acomodarlos a la experiencia de la gente. "Todo es relativo" será la orden del día, y "cada quién hará lo que bien le pareciere", que fue la causa de tanta apostasía durante el tiempo de los Jueces de Israel.

Nosotros respondemos a Dios directamente, no a un pastor, sacerdote, concilio, ni a nuestra propia conciencia. El único éstandar confiable, la regla infalible se encuentra en la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre: La Biblia.


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2 comentarios:

Lic. Francisco Javier Barrera Nava dijo...

Definitivamente es necesario regirnos en estos caso por el proncipio biblico de Isaias 55.8-9
El sometimiento a la palabra de Dios nos llenara de abundantes bendiciones.

Su Hno en Cristo Francisco Javier Barrera Nava.

Polar Bear T dijo...

Cuando volvemos a nacer, nacemos como niños---niños que tienen que crecer y aprender. Igual a un bebé natural, el bebé espiritual no sabe todo lo que sabrá cuando crezca. ¡Qué absurdo sería si los adultos en la fe empezaran a seguir el ejemplo de los bebés en lugar de enseñarles!

Dice la Biblia que en los postreros días, Dios derramará su espíritu sobre toda carne. Cualquier persona que se arrepienta puede recibir el bautismo del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios nos guia a toda verdad--o sea, nos enseña lo que necesitamos saber. Alguien puede estar lleno del Espíritu Santo sin saber la voluntad de Dios ni la palabra de Dios sobre muchas cosas...pero el que sigue caminando con Dios va a crecer y aprender. No todos los que empiezan la carrera la van a terminar. Hay que perseverar en la ley de Dios, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra.

Nadie, inclusivo nosotros los Apostólicos, tiene a Dios encerrado en una botella. Sí, Dios a veces parece trabajar con la gente cuyas normas o estándares no están bien, y con los que no tienen un buen entendimiento de la doctrina Bíblica. Jesucristo también comía con los pecadores y los publicanos. El hijo del hombre vino para buscar y salvar a los perdidos...no para darles a los salvos un pretexto para bajar sus estádares y dejar de prestar atención a las verdades preciosas que Dios ya nos ha dado.

Dios visita a mucha gente para darles una oportunidad. Los que siguen rechazando la verdad y la convicción del Espíritu Santo eventualmente perderán la unción del Espíritu Santo. Por eso, hay tantas iglesias medio-muertas que, poco a poco, se están acercando al mundo mientras que crece la carnalidad entre ellos. Han perdido lo que antes tenían. Nos conviene contemplar eso y aprender.

Troy Fullerton
Pauls Valley, OK