martes, mayo 30, 2006

Dios responde al problema del mal


Habiamos dicho que el argumento del incrédulo es:

1. Se afirma que Dios es bueno y todopoderoso.
2. Si Dios fuera bueno, desearía erradicar el mal.
3. Si fuera todopoderoso, podría erradicarlo.
4. Pero el mal existe todavía.
5. Por lo tanto Dios no es todopoderoso o no es bueno.
6. Si Dios no es todopoderoso o bueno, deja de ser Dios.
7. Por lo tanto Dios no existe.

Analicemos esto y veamos si desde el punto de vista cristiano esto puede solucionarse.

1. Dios es bueno y todopoderoso.
2. Dios quiere erradicar el mal.
3. Siendo todopoderoso, Dios puede erradicar el mal.
4. Aunque el mal todavía existe, Dios ya hizo algo al respecto.
5. El mal dejará de existir para siempre.


Dios ha respondido al problema del mal en la cruz del Calvario. El problema del mal es tan importante para Dios que Él mismo se manifestó en carne para la salvación del hombre y la restauración de todas las cosas.

Cuando el ateo afirma que el mal no debería existir ahora está imponiendo su límite de tiempo a la obra de un Dios eterno. Dios ya ha pagado el precio por la restauración de la creación y la erradicación del mal. Hoy la iglesia está predicando las buenas nuevas para que la gente pueda ser salva. Durante el establecimiento del reino eterno de Dios se deshará de todo aquello que es malo. Compare 1 Corintios 15:24-28 y Apocalipsis 21.

El problema del mal es temporal y sus días están contados. Al comparar este tiempo con la eternidad estamos comparando una gota de agua con el oceano; es decir, no hay comparación. La luz, verdad y bien divinos serán nuestros para disfrutarlos por la eternidad.

De hecho, el cristianismo es el único sistema que tiene una solución real y permanente al problema del mal. Ninguna religión ni sistema filosófico puede siquiera dar esperanza al respecto.


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